Si utilizas lentes o crees necesitarlos, debes saber cuál es el procedimiento para poder tener los perfectos para ti; y no nos referimos a elegir el armazón, sino a las pruebas que deben realizarse para saber qué tipo de problema visual tienes y cómo puedes tratarlo. Si aún no lo sabes, ¡no te preocupes! Aquí te explicamos paso a paso cómo se realiza un examen visual en Rosedal Ópticas.

Comencemos…

El especialista realiza una serie de preguntas para conocer la historia clínica del paciente, además, le crea un historial médico para enfocarse en lo que éste necesita. Posteriormente se realiza la primer prueba con la ayuda de un auto refractómetro/keratómetro, ¡no te espantes! esta maquinita sirve como un pre-diagnóstico para obtener un estimado de la graduación que puedes necesitar para ver de lejos, ¡y mide los radios de curvatura corneales!

Posteriormente se realiza un test de agudeza visual. Si utilizas lentes, te hacen la prueba sin ellos, ¡no quieras hacer trampa! En este examen el paciente sostiene un oclusor, primero en el ojo derecho y después en el izquierdo; en un monitor se encuentran proyectadas algunas letras de diferentes tamaños y el especialista te indica cuáles debes decir. ¡Recuerda que esto se hace sin forzar la vista ni entrecerrar los ojos!

Antes de finalizar esta parte de la evaluación y con el fin de poder realizar una segunda prueba, el especialista coloca en el oclusor un agujero estenopeico, ¿qué es eso? Es un círculo con varios orificios que ayuda a comprobar tu capacidad visual, el paciente debe buscar en cuál orificio y con qué ojo ve mejor.

Después de esta primera parte viene la retinoscopía, una prueba objetiva en la que por medio de luz se crea reflejo en la pupila; lo cual permite determinar la cantidad de graduación y el tipo de problema visual a tratar. El proceso es sencillo, el paciente apoya la espalda en una silla y se coloca en los ojos un foropter en donde se instala un lente para que pueda enfocar la vista en las letras proyectadas en la pantalla, ignorando la revisión con luz que hace el especialista. Suena difícil, pero no lo es… ¡te lo prometemos!

Luego de esta primera parte de la evaluación, se realizan pruebas subjetivas para poder ajustar la graduación que la retinoscopía indicó.

La primera de ellas es la de cilindro cruzado que ayuda a afinar la graduación y el eje correcto del cilindro para la corrección del astigmatismo. Se elabora con la ayuda del foropter, en el cual se cambian dos veces los lentes y el paciente debe indicar si las letras se van más claras, borrosas o parecidas. Gracias a estos datos, se hace la prueba bicromática que permite encontrar un balance de la graduación de miopía o hipermetropía.

Ya casi…

Estamos a un paso de concluir, ¡pero antes de que eso suceda debes hacer la prueba de puntos bohr! Aquí deberás mencionar las figuras que ves en la pantalla, tanto número como formas; después verás algunos filtros que ayudan a diagnosticar problemas como dipoplía, y supresión. Con los resultados, el especialista aplica el test de Ishihara, una reproducción llena de puntos de color con imágenes o números ocultos que ayuda a diagnosticar si tienes alguna anomalía en la percepción del color.

Para finalizar, ¡redoble de tambores! se hace una prueba ambulatoria en la que caminas por el consultorio con unas gafas especiales y le vas contando al especialista cómo te sientes con la prescripción que la evaluación acaba de presentar y si el resultado de visión en ese momento es el correcto.

Ahora sí, ya estás listo para elegir los armazones que más te gusten. ¡y ver bien, sin olvidarte de verte bien! Recuerda, si necesitas realizarte un examen visual; haz una cita con los mejores especialistas en Rosedal Ópticas al (55) 19 97 09 20/ 21 Ext. 201.